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“Tenemos miedo, los okupas han llegado a salir de la casa con katanas y muy violentos”

Los vecinos de la playa de Gandia exigen una solución drástica porque conviven a diario “con varios okupas, con suciedad, basura acumulada, infecciones e incluso fuego”

Nos situamos en la playa de Gandia, en pleno centro del paseo marítimo.

En segunda línea de playa, justo al lado de la conocida urbanización Colonia Ducal y cercana a restaurantes y zonas de paso, encontramos una casa de grandes dimensiones visiblemente abandonada y en mal estado.

Se observan muebles viejos tirados en la amplia terraza, la basura acumulada, los olores fuertes y desagradables, la vegetación descuidada y un sinfín de suciedad por todos lados.

Esta escena es la que se encuentran a diario desde hace meses los vecinos que conviven alrededor de este punto, uno de los más conflictivos de la playa de Gandia.

Lo que antes era una casa de verano para su dueño y la familia, se ha convertido en estos momentos en un habitáculo por el que pasan gran cantidad de okupas.

Tal y como cuenta uno de los vecinos que sufre esta desagradable situación, “llevamos años viendo a mucha gente que ha pasado por esta casa, todos ocupándola ilegalmente desde que el dueño no viene por aquí”.

“No tienen problema alguno en llegar, abrir las puertas que están rotas desde que accedieron los primeros okupas, y quedarse en la casa el tiempo que consideran; no les importa lo más mínimo ni los vecinos ni la gente que pasa por la zona”, detalla el vecino.

“Por la casa ocupada ilegalmente pasan diferentes personas a lo largo de las semanas, no suelen permanecer durante temporadas largas, pero en cuanto unos okupas salen de inmediato llegan otros a ocupar la vivienda”, esto es algo que a los vecinos incluso les crea mayor peligrosidad por no conocer quiénes están en la puerta de al lado.

Katanas y violencia

El hombre cuenta a este digital en exclusiva una de las situaciones más tensas y peligrosas que ha vivido: “Hemos llegado a sufrir momentos de miedo, como cuando salieron dos okupas de la casa con dos katanas en la mano y en una actitud muy violenta entre ellos, gritándose y peleándose sin importarles estar a la vista de todos; las drogas y el alcohol también hace que la situación sea insostenible”.

Los vecindarios de alrededor viven estas situaciones de peligro con asombro y con miedo a que pueda afectar a cualquier persona que pase en ese momento por la calle o incluso a ellos.

Destacando que el consumo de alcohol y de drogas es frecuente en la casa okupada, el vecino destaca que “incluso lo hacen en la terraza, a la vista de todos nosotros y de todas las personas que caminan por la calle, sin esconderse”.

Nido de infecciones

Los olores, según el vecino, son muy fuertes y desagradables, ya que “se junta todo, porque esto es un nido de infecciones de todo tipo”.

“Vemos ratas pasar por la terraza, la suciedad se acumula, los sofás rotos y muebles viejos los amontonan por toda la parcela, es un sinfín de situaciones ante las que no podemos resignarnos a convivir con ellas”, especifica el vecino.

El dueño en acción

El vecino cuenta que “en ocasiones viene el dueño de la casa e intenta echar a los okupas de su vivienda”.

“Si consigue que se vayan en ese momento, aprovecha para limpiar y asear, aunque sea mínimamente, la casa; eso sí, en cuanto pasa un rato vuelven a abrir las puertas que el dueño ha cerrado y entran de nuevo”.

Tal es el grado de desesperación del propietario de la vivienda que hasta el vecino reconoce que “últimamente ya no viene mucho por aquí, ya se ha dado cuenta que por mucho que venga, les eche, limpie y cierre las puertas, al rato están de vuelta y vuelven a hacer lo que quieren con la casa”.

Resignación

Los vecinos de los alrededores llevan reclamando durante muchos meses que se tome alguna medida drástica con los okupas de la vivienda que les mantiene en vilo por la peligrosidad, por la inseguridad que les genera y por la “pésima imagen que esta casa da a todos los turistas y visitantes que pasean tranquilamente por el paseo marítimo de la playa de Gandia; es tan evidente lo que hacen en esta casa que no puede pasar desapercibido para nadie que pase cerca de aquí”.

El vecino admite que se sientes “desesperados porque nadie pone solución, ya hemos hablado en diferentes ocasiones con el Ayuntamiento de Gandia y poco pueden hacer, el propietario también está desbordado, pero nosotros seguimos sufriendo que los okupas entren a esta casa tan tranquilos y se queden en ella todo el tiempo que quieren, con todo lo que ello ocasiona, ya que soportamos infecciones, ratas, peleas, alcohol y drogas e incluso peleas con katanas en sus manos”.

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