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Sánchez se envuelve en la E de España para movilizar al socialismo valenciano

El ministro Ábalos reparte críticas a diestra y siniestra y Puig vende, por enésima vez, el Govern del Botànic como ejemplo a «exportar». Mientras, un grupo de ecologistas les abuchea

Los continuos cambios de ubicación no han podido evitar las protestas de grupos ecologistas en el mitin de Pedro Sánchez en Valencia, el que abre oficialmente la precampaña. El presidente del Gobierno, el máximo responsable de la Generalitat, Ximo Puig; el ministro de Fomento, José Luis Ábalos y el resto del nutrido séquito han sido recibidos por un grupo de manifestantes al grito de ´Volem l´horta viva´, en clara muestra de desacuerdo por el derribo de la alquería Forn de la Barraca, entre Alboraya y Valencia, la pasada semana.

Esta protesta no varió un ápice el guion previsto por la dirección socialista: un mitin con mucha E de España, con un público entregado a pesar de las dimensiones más reducidas del recinto que los pabellones y los lugares al aire libre -ni un atisbo de lluvia finalmente- que barajaron con anterioridad, y un discurso que arremetía contra las veleidades independentistas del presidente de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, y que hacía guiños a la mejora de la financiación valenciana.

El acto, celebrado hoy en el complejo La Petxina de Valencia ante unas 800 personas, según la agencia Europapress, ha comenzado pasadas las 19.30 horas, con los 30 minutos de retraso habituales en este tipo de actos sobre el horario previsto.  Al comienzo de la intervención del ministro Ábalos una activista ha accedido al hall en el que se celebra el acto para perseverar en el mensaje de defensa de la huerta y posteriormente ha sido desalojada. El propio Ábalos ha apuntado que no importaba, que los socialistas lucharon «mucho» por tener libertad y le parece «bien» cuando alguien la ejerce.

Ya de lleno en las alocuciones, el presidente del Gobierno ha dedicado buena parte de su intervención en Valencia a cuestiones de ámbito nacional y, en particular, a la que más se está colando de nuevo en campaña: Cataluña y el intento de rebrote secesionista. En este sentido, ha pedido al independentismo que reconozca su «fracaso» de intentar imponer de manera unilateral su proyecto político y que condene de forma «rotunda» la violencia si quieren ser «creíbles», porque «no pueden ir dando lecciones de derechos humanos y acusando a España de país intolerante si se ponen de perfil cuando los violentos están en sus propias filas».

En esa línea, ha pedido a los principales partidos nacionales su apoyo al Gobierno de España en caso de que haya de responder a un nuevo intento del independentismo de vulnerar la legalidad, como el PSOE hizo en su momento con el Ejecutivo de Mariano Rajoy cuando llegó la hora de aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Las alusiones a Cataluña las ha encadenado con el lema de su campaña: España, y con la repetición del topónimo y de su ´e´inicial, para repetir ideas clave en su partido que comienzan por la citada letra, como «ecología, empoderamiento de la mujer, educación, empatía social, estado de bienestar…»

Sánchez ha estado precedido en el uso de la palabra por su ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que ha sido el encargado de repartir a diestra y siniestra. Para empezar ha rebajado al resto de opciones políticas para presentar a su formación, el PSPV-PSOE, como la única que tiene un proyecto serio para España.

Del líder del PP, Pablo Casado, ha ironizado con que se deja barba para que le tomen en serio, y ha interpretado que, tras una sobreexposición antes de las generales del 28 de abril, hoy su campaña consiste en «hacerse el muerto» y no decir apenas nada, «solamente visitar un sitio y otro para hacerse la foto».

De Ciudadanos ha lamentado que no tengan discurso más allá de Cataluña y les ha llamado «antiguos regeneracionistas», mientras que a Vox lo ha definido no como la marca blanca del PP, sino, con su mordacidad habitual, como «la marca negra del PP». A Unidas Podemos y al nuevo partido de Íñigo Errejón, Más País, no los ha citado por su denominación, pero ha dicho en alusión al primero que únicamente busca «vigilar» al PSOE, y del segundo, que nace para intentar «mediar» entre Podemos y el PSOE, sin tener garantías de que Podemos le reconozca en este rol.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, también se ha metido en cuestiones nacionales para «agradecer» a «Pedro» que «el dictador haya desaparecido». Después, por enésima ocasión, ha puesto al Govern del Botánic como modelo a «exportar» a escala nacional. Luego ha hecho alarde de valencianismo para entroncar con la palabra que sirve de faro de la campaña socialista, España, «porque los que somos valencianistas decimos España sin reparos». Y, también en clave autonómica, ha recordado a las personas damnificadas por las inundaciones en la Vega Baja, que «cuentan con el respaldo de los dos gobiernos».

Con este acto, el PSOE-PSPV comienza de lleno la precampaña guiado por el objetivo de movilizar a sus bases y de que estas, a su vez, muevan al electorado. Lo hace, por cierto, recuperando a la ex diputada provincial Isabel García para la candidatura al Congreso por Valencia una vez liberada de sus causas judiciales. Eso sí, la rebaja del puesto cuarto en el que apareció inicialmente de cara a los pasados comicios del 28-A al sexto para el 10-N. Por tanto, sus posibilidades de obtener acta resultan exiguas a priori.

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