Hoy jueves Santo comienza el día  fuerte de Semana Santa y Pascua y los ayuntamientos de la Marina Alta ya saben que un tropel de vecinos y turistas se va a echar la mochila a la espalda. La pandemia y ese mandamiento de que corra el aire han dado alas al senderismo. El consistorio del Poble Nou de Benitatxell no quiere que la ruta de los acantilados, que une las calas del Moraig y la de Llebeig, se convierta en una interminable fila de excursionistas. Algún domingo la Policía local y Protección Civil ya han tenido que echarle el precinto a la senda. El ayuntamiento anunció ayer que llevará a cabo «un control rígido del aforo» y que, cuando ya esté completo, cerrará la ruta. Recordó que los senderistas deben llevar puesta la mascarilla y guardar la distancia de seguridad de un metro y medio. Además, no se pueden formar grupos de más de cuatro amigos. También insta a los excursionistas a cuidar este itinerario. Esta ruta por la escarpada costa esconde mucha cultura. A los senderistas les maravillan las cuevas de los pescadores y las humildes casas de la cala de Llebeig.

Pero otros ayuntamientos también toman medidas para evitar que en merenderos y parajes naturales la gente se arremoline. Xàbia ha precintado las barbacoas y paelleros del parque de Pinosol y ha separado las mesas de picnic. Avisa de que está prohibido juntar las mesas.

La Policía Local y la Guardia Civil también vigilarán puntos a los que pueden llegar oleadas de visitantes, como el área recreativa y el mirador del cabo de Sant Antoni. Mientras, las brigadas del parque del Montgó harán un seguimiento de las visitas a la Cova Tallada. Si detectan una fuerte presión de visitantes, se planteará extender las restricciones y los cupos del verano a la Semana Santa y Pascua del próximo año.

Mientras, la Policía Local de Ondara reforzará la vigilancia en el parque público de Segària.