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Plan de Carreteras de Fomento: 5.000 millones previstos y ni un solo céntimo invertido

El proyecto sigue varado por problemas políticos y de diseño. Tras ponerlo en marcha el PP, Ábalos lo paró para rediseñarlo y todavía no ha visto la luz

Llamado a ser el revulsivo para el deprimido sector de la construcción en España, el Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras (PIC) que presentó en julio de 2017 el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en La Moncloa, no ha pasado del papel. Dos años después, no se ha movilizado ni un solo céntimo de los 5.000 millones de euros que contemplaba esta fórmula de colaboración público-privada. Problemas técnicos y la inestabilidad política imperante en España ante la incapacidad del PSOE para formar Gobierno han impedido por ahora su arranque.

Inicialmente, en el PIC se contemplaba que se invirtieran 5.000 millones de euros en cuatro años para acometer actuaciones sobre más de 2.000 kilómetros de carretera de veinte vías de gran capacidad mediante el sistema conocido como pago por disponibilidad. En virtud de esta fórmula, las constructoras adjudicatarias de las concesiones financian la construcción de las autopistas y asumen su explotación y conservación por un periodo –de 30 años, según el plan inicial–, comprometiéndose a cumplir unos estándares de calidad y servicio. Después, el Estado paga a plazos las carreteras a lo largo del periodo de vida de las concesiones, pudiendo penalizar a las concesionarias si no cumplen los estándares recogidos en el contrato.

Antes de ser apartado de la Presidencia en junio de 2018, Rajoy anunció cuatro proyectos que iban a ser ejecutados con el PIC: la circunvalación A-30 de Murcia, un tramo de la A-7 en Castellón, otro de la misma vía entre Crevillente (Alicante) y Alhama (Murcia) y la autovía entre Burgos y Aguilar de Campoo. La valoración de estos proyectos ascendía a 1.797 millones de euros. Su licitación debía haberse sustanciado antes de mayo de ese año. Sin embargo, problemas técnicos con los pliegos retrasaron los planes.

Un mes después, todos los planes del PP se fueron al traste con la moción de censura que acabó con el mandato de Rajoy. El PIC también. Aunque no del todo. Al nuevo Ejecutivo socialista le pareció que el proyecto tenía sentido y recorrido para insuflar oxígeno al decaído sector constructor y por las estrecheces presupuestarias herencia de la crisis. Pero José Luis Ábalos consideró que el plan no podía acometerse en los términos en que estaba planteado, por lo que lo sometió a una profunda revisión.

De entrada, el equipo socialista de Fomento redujo de 30 a 10 los años de las concesiones para no hipotecar las cuentas del Estado por un periodo de tiempo que consideraba excesivamente prolongado. Además, y pese a las advertencias del sector de la construcción de que lo haría poco atractivo, redujo la rentabilidad, ligándola al bono del Tesoro a 10 años más 200 puntos básicos.

Para contrarrestar el desinterés que podrían suscitar estas nuevas condiciones, Fomento acordó certificar el 50% de la obra durante su ejecución, de modo que anticiparía el pago de la mitad del capital. Además, se comprometió a asumir todos los costes de expropiación adicionales a los previstos en el contrato. Éste se consideraba por el sector como un punto clave. Entre las constructoras y las concesionarias sigue muy presente el conflicto de las radiales, quebradas por los astronómicos sobrecostes que tuvieron que asumir las concesionarias por un cambio normativo. El Gobierno todavía está pendiente de determinar con que cantidad compensará a las compañías afectadas por revertir las concesiones con antelación a su fecha de vencimiento, pero se avecina una larga batalla judicial porque las posturas están muy alejadas. Y lo que las empresas no querían era que el PIC se convirtiera en otra crisis como ésta.

Con las nuevas reglas del juego ya establecidas, se tramitó el informe de evaluación económica de dos tramos de carreteras. Pero, como explican desde el sector constructor, ahí se ha quedado la cosa. La convocatoria de nuevas elecciones ha vuelto a dejar el suspenso el PIC, que suma así dos años y tres meses desde su aprobación sin avance alguno en las obras proyectadas. Y eso, a pesar de que el objetivo era tener licitado todo el proyecto en cuatro años.

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