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¿Para qué sirve la vicealcaldía que enfrenta a PSPV y Compromís?

La disputa por el cargo ha bloqueado las negociaciones del gobierno municipal. Sobre el papel, la vicealcaldía confiere un mayor estatus y autoridad.

Desde que Joan Ribó fuera investido alcalde de Valencia el pasado 15 de junio, Compromís y PSPV se han sentado a lo largo de cuatro semanas para tratar de avanzar en la configuración de un gobierno conjunto en el Ayuntamiento. El tiempo empleado en las negociaciones, sin embargo, no ha fructificado en prácticamente ningún acuerdo (apenas algunos avances en el programa) y, de hecho, las conversaciones se encuentran suspendidas sine die a expensas de que uno de los dos partidos se decida a hacer una concesión a su presumible compañero de viaje durante la próxima legislatura. Las diferencias se extienden a muchos aspectos, pero la vicealcaldía que reclaman los socialistas es, sin duda, la más reconocible de todas ellas.

El cargo es una pieza imprescindible para la portavoz socialista, Sandra Gómez, empeñada en disponer de una herramienta que le permita hacer visible a su partido en el gobierno municipal pese a no contar con la vara de mando. El alcalde, Joan Ribó, mientras tanto, ha establecido un muro de contención al respecto que le ha llevado incluso a afirmar públicamente que no cederá a la exigencia de su aliado en el gobierno en la pasada legislatura. El tira y afloja de ambos partidos refleja la importancia que conceden a un título que, sin embargo, no está recogido en el Reglamento Orgánico de Gobierno y Administración del Ayuntamiento.

Pero, ¿para qué sirve realmente la vicealcaldía que se ha convertido en el objeto de disputa entre Compromís y PSPV? La respuesta tiene múltiples matices ya que al no estar contemplada esta figura en el reglamento municipal su valor depende directamente del acuerdo que ratifiquen los dos partidos. En principio, tal y como sucede en otros ayuntamientos que sí han articulado este cargo, incluido el de Valencia, que dispuso de un vicealcalde (Alfonso Grau) en el último mandato de Rita Barberá, confiere un plus de relevancia: visibiliza a su poseedor como la segunda autoridad del Ayuntamiento tras el alcalde y le otorga un rango más elevado que al resto de concejales.

La diferencia principal con el primer teniente de alcalde, el cargo que ofrece Ribó a Gómez, es que el primer edil no podría elegir discrecionalmente en quién delegar el cargo ante cualquier ausencia. La lógica implicaría que el alcalde debería ceder sus competencias en caso de necesidad en la segunda autoridad municipal. Hasta ahora, explicaron las fuentes consultadas, Ribó decidía libremente en qué teniente de alcalde depositaba la responsabilidad en su ausencia. Eso, no obstante, no implicó que no cediera la alcaldía de manera accidental a Gómez reiteradamente.

En cualquier caso, estos términos deberían delimitarse en la negociación entre ambos partidos, ya que el reglamento municipal no recoge el cargo en ninguna de sus acepciones y podría regularse a conveniencia de los firmantes.

Paralelamente a la negociación por el pacto de gobierno, el alcalde ha establecido ya implícitamente una diferenciación de los dos primeros tenientes de alcalde en el Ayuntamiento de cara a la próxima legislatura. En la propuesta que presentó en la junta de portavoces sobre el régimen de dedicaciones en el consistorio, consigna una mejora salarial para los dos primeros tenientes de alcalde. Así, mientras el primer y el segundo teniente de alcalde recibirán una retribución bruta anual de 81.280 euros, el resto de tenientes de alcalde dispondrán de 76.199 euros, 5.000 euros menos. Una diferencia económica que marcará la relevancia de estos dos cargos.

En el debate sobre la nueva configuración del consistorio también surgió la polémica por el establecimiento de coordinadores-gerentes con un rango similar al de los ediles. No obstante, esta figura tampoco está recogida en la normativa del consistorio y sólo está contemplada en ayuntamientos como el de Madrid y Barcelona, administraciones que disponen de una carta de capitalidad. El alcalde, de hecho, ya ha subrayado la importancia de que Valencia cuente lo más rápido posible con este documento.

Informa Erik Encinas.

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