HomeActualidadMás dura es la cara de la izquierda que los discos duros de Bárcenas

Más dura es la cara de la izquierda que los discos duros de Bárcenas

Es un dato objetivo que el PP se ha visto envuelto en demasiados casos de corrupción y es un hecho probado que algunos de sus dirigentes actuaron de forma delictiva. Valga este breve preámbulo para centrar el caso de los llamados discos duros de Bárcenas, que sirvió de munición a la izquierda para, en colaboración con sus acusaciones populares y sus terminales mediáticas, tratar de aniquilar al PP. El caso de los discos duros era, para ellos, la prueba del nueve de la famosa caja b del Partido Popular. Para la izquierda, el PP había roto a martillazos los ordenadores del ex tesorero para borrar las pruebas del delito. Pues bien, el juez absolvió ayer al PP al considerar que el procedimiento utilizado en relación con el material destruido se hizo siguiendo procedimientos internos en aras al cumplimiento de la Ley de Protección de Datos.

Durante largos meses, el caso de los ordenadores fue utilizado por la izquierda como munición política en una estrategia de aniquilación del adversario en la que la verdad y la mentira se fueron entrelazando torticeramente para trasladar a la opinión pública la idea de que el PP era un partido corrupto al que había que ilegalizar por ser una organización criminal. No buscaba la verdad judicial, sino enfangar el paisaje político para obtener rentabilidad política, una táctica mezquina que no se perdía en matices ni respetaba la presunción de inocencia, sino que, en esencia, consistía en tirar al bulto para matar políticamente a la principal fuerza del centroderecha español.

De ahí que el Gobierno, pretenda ahora eliminar las limitaciones temporales a las instrucciones reguladas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, algo que le permitiría extender las instrucciones e imputaciones según sus necesidades.

La absolución del PP como persona jurídica en el caso de los ordenadores no le merecerá a la izquierda comentario alguno, porque lo que buscaba era el daño reputacional del Partido Popular como marca. En parte ha visto cumplido su objetivo, de manera que la sentencia no le llevará a ninguna reflexión. En todo caso, a seguir insistiendo en su táctica de falseamiento de la verdad, con independencia de lo que dicten los tribunales de justicia. Para la izquierda, la condena que importa -porque da votos- es la pública. Generar un clima en el que, más allá de las resoluciones judiciales, el PP sea siempre culpable.

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