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La Formentera de los que no comen mariscadas de 400 euros

Cáritas advierte de que la isla no sólo es lujo y que muchas familias sufren el problema de la vivienda o los alquileres abusivos. «Muchos usuarios vienen a buscar comida o ropa»

En Formentera no es oro todo lo que reluce, ni todo son mariscadas a 400 euros el cubierto o noches en cúpulas transparentes a más de 2.000 euros la semana. En Formentera también hay gente que sufre estrecheces económicas y debe recurrir a Cáritas para hacer frente al pago de sus necesidades básicas.

El responsable de la ONG en la isla es el párroco Miguel Ángel Riera y asegura que no hay diferencias entre la labor que la entidad solidaria presta en Ibiza con la que se realiza en Formentera. «Es igual la situación entre una isla y otra. La única diferencia es que no tenemos a gente durmiendo en la calle, pero las necesidades son las mismas y el problema de la vivienda o de los alquileres abusivos es el mismo. Por ello, muchos usuarios se ven obligados a venir a buscar comida o ropa», reconoce.

Riera explica que en Formentera «hay mucho trabajo» y de hecho en estos momentos el número de desempleados en las listas del Inem no supera las 150 personas, pero los sueldos obligan a muchos a malvivir.

En el paraíso, el perfil de los usuarios de Cáritas es el de una familia residente todo el año y que tiene que ahorrar todo el dinero que pueda restándoselo a la comida, la ropa y otras necesidades básicas para destinarlo al alquiler. En Ibiza, recuerda Riera, más que a familias completas, la ONG suele atender casos individuales.

En los últimos tiempos, llama la atención el número de mayores que también se han visto obligados a pedir ayuda. En muchos casos son ancianos solos, con pequeñas pensiones y sin un colchón económico que les permita afrontar determinadas necesidades.

«Formentera ha cambiado mucho en poco tiempo, con ese lujo desorbitante y la problemática de la vivienda, los que tienen menos recursos se han quedado fuera del sistema», lamenta el responsable de la ONG.

A modo de ejemplo, Riera explica que en la parroquia de Sant Ferran todos los jueves por la tarde atienden a unas 5 o 6 personas a quienes entregan comida, principalmente. En la escuela de la localidad reparten ropa usada y pueden llegar a pasar en un solo día unos 40 usuarios, algunos con vales repartidos por los servicios sociales del Consell.

El párroco recuerda también que Cáritas Formentera trabaja mano a mano con la ONG Formenterers Solidaris, con asistencias conjuntas cuando surgen necesidades. «Es difícil distinguir si el trabajo se hace por parte de unos u otros», aclara.

Desde Cáritas lamentan que el «mundo es muy injusto» cuando en un mismo territorio puede llegar a convivir el turismo del lujo con gente que no dispone de lo más necesario para vivir. «No se trata de buscar culpables, pero deberíamos ver cómo podemos compensar esta realidad donde unos tienen tanto y otros tan poco. Cuando pasa esto, se demuestra que somos una sociedad precaria y los que tienen más no son capaces de ayudar. Somos los únicos animales que no somos capaces de atender las necesidades básicas de otros seres de la misma especie», considera el sacerdote.

La ONG Formenterers Solidaris también se pronuncia sobre la situación y así, además de destinar importantes ayudas a países del tercer mundo, colabora y asiste directamente a personas de la isla con pocos recursos.

«En Formentera nos encontramos como en Ibiza, que hay trabajo pero muchas veces es precario y de temporada y las familias no pueden vivir todo el año con lo que ganaron la temporada anterior y se encuentran muy apurados. Además, muchos deben pagar un alquiler muy elevado y con los sueldos no llegan a final de mes», relata Teresa.

SIN APOYO FAMILIAR

Al igual que el sacerdote, esta voluntaria destaca la atención que prestan a personas mayores, sin soporte familiar y con pocos recursos, «especialmente sensibles porque un joven puede tener una mala época, pero después tiene posibilidades de cambio. Para la gente jubilada es más difícil y este año nos hemos topado con esta situación y si no es por estas ayudas, no pueden tirar adelante. Esperemos que con el nuevo centro de mayores y residencia se pueda dar una respuesta a estas personas», explica.

La ONG acaba de recibir la Medalla de Oro de Formentera precisamente por su labor solidaria.

El área de Bienestar Social del Consell Insular de Formentera dispuso hace pocos meses un importe de 53.838 euros para pagar subvenciones y ayudas a personas individuales y entidades. En cuanto a ayudas individuales, fueron otorgadas un total de 16 por valor de 12.000 euros para mayores de 65 años o con un grado de discapacidad superior al 33%. En este caso se trataba de ayudas técnicas para materiales como sillas de ruedas, adaptación de vehículos, camas articuladas, audífonos o prótesis dentales, así como servicios de rehabilitación en fisioterapia o logopedia.

En Navidad, formaciones políticas como el PP llevan a cabo todos los años recogidas de juguetes de las que pueden beneficiarse más de 60 niños de familias desfavorecidas. Y otro dato sorprendente, según un informe relativo a la renta de los ciudadanos de Baleares, Formentera era el municipio más pobre de las islas entre los años 2012 y 2015 con 10.661 euros de renta media por habitante y con una tendencia a la baja en comparación con otros territorios.

Lo dicho, en el paraíso no es oro todo lo que reluce.

Informa Erik Encinas.

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