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La Comunidad Valenciana celebra autonómicas en solitario por primera vez

El presidente Ximo Puig decidió utilizar la prerrogativa que le otorga el Estatut para hacer coincidir los comicios regionales con las generales y aprovechar la estela de Sánchez.

La Comunidad Valenciana celebra por primera vez las elecciones autonómicas en un día diferente al de otras comunidades del régimen común. Una prerrogativa que le otorga el Estatuto de Autonomía desde la reforma de 2006, pero que hasta el momento no se había aplicado.

A tenor de las encuestas, en el Palau de la Generalitat se podría reeditar el pacto de izquierdas -conocido como Pacto del Botànic, porque se firmó en el jardín botánico de Valencia- que ha gobernado los últimos cuatro años, pero con la diferencia de que esta vez el PSPV-PSOE partiría como partido más votado -no como en 2015, cuando el PP logró más escaños-. En todo caso, seguiría necesitando apoyo para gobernar, la incógnita es hasta qué punto lo necesitaría. En el actual Consell participan PSOE y Compromís, mientras que Podemos lo apoyó, pero no tiene ningún conseller.

La encuesta del CIS -aunque contaba con casi un 39% de indecisos- prevé que, con los que sí tenían claro lo que van a votar, el PSOE sería la fuerza más votada, con un 30%. Compromís obtendría un 16,9% de los votos, Ciudadanos alcanzaría un 16%, el PP se quedaría con un 15,4%, mientras que Unides Podem-EUPV obtendría un 8,3% y Vox, que entraría en el parlamento regional por primera vez, sacaría el 6,5% de los votos.

La coincidencia de la fecha con las generales ha hecho que durante los días de la campaña los mensajes y el debate estuvieran muy mezclados de cara a las dos convocatorias, y que muchas de las propuestas de los partidos a nivel nacional aparecieran también en los debates y declaraciones de los candidatos autonómicos. Por ello, se espera que, más que en otras ocasiones, el resultado sea un reflejo en unas y en otras votaciones.

De hecho, la decisión de Puig de adelantar los comicios se interpretó como un intento de aprovechar la estela de la ventaja que le pueda otorgar un buen resultado de Pedro Sánchez en las elecciones generales, que reduciría la necesidad de apoyo por parte de las otras fuerzas de izquierda.

El parlamento autonómico y los electores

Los valencianos eligen hoy a los 99 miembros de las Cortes Valencianas, en unos comicios a los que concurren 1.574 candidatos, de dieciocho formaciones políticas. El coste de estas elecciones para la administración asciende a 3,5 millones de euros.

Para este domingo están llamadas a las urnas en la Comunidad Valenciana un total de 3.657.140 personas, de las cuales 109.153 están censadas como residentes en el extranjero. En estos comicios el censo ha aumentado en 47.916 electores más que en el año 2015.

Está previsto que el escrutinio de los votos para las elecciones regionales se realice después del de las elecciones generales, según establece la ley electoral. Por ello, se estima que será a partir de la medianoche cuando el porcentaje escrutado sea relevante para pronosticar uan composición aproximada del parlamento regional.

En esta ocasión, destaca el importante aumento del voto por correo,que se ha triplicado, ya que se han registrado 189.655 peticiones de voto por correo, frente a 54.484 de hace cuatro años.

Temas regionales

En la política valenciana hay dos temas transversales, en los que no hay fisuras entre los partidos: la financiación regional y las infraestructuras. Todos los partidos, e incluso las patronales valencianas y los sindicatos, defienden la necesidad de modificar el modelo de financiación y en reclamar el corredor mediterráneo de mercancías. Estos puntos se convierten en arma arrojadiza entre los candidatos dependiendo del color del gobierno central: actualmente se ha aumentado la presión sobre el PSPV para que reclame al gobierno de Pedro Sánchez.

El debate en la arena política durante esta campaña ha estado, en aspectos económicos, en materia de impuestos. La dificultad de rebajar ingresos en las arcas públicas choca con las necesidades de promesas electorales. Por parte del PP y Ciudadanos se insiste en la desaparición de Sociedades y de Patrimonio, algo que los partidos de izquierdas no comparten. En el IRPF, el equipo de Puig amplió la proporcionalidad de los tramos en la parte autonómica del impuesto. Partido Popular y Ciudadanos proponen rebajar el tramo alto de la horquilla.

Hay discrepancia también en sanidad, ya que el Consell de Puig tiende a reducir las áreas de gestión privada. El año pasado no se renovó la concesión de La Ribera, pionera en España en este sistema, y el ejecutivo regional ha tratado de revertir también el de Denia, antes de terminar la concesión, pero no lo ha logrado y es una de las decisiones pendientes si su formación revalida la presidencia de la Generalitat, en la que no coinciden las formaciones de derechas.

Fuera de la economía y la gestión, el aspecto lingüístico ha generado polémica por los cambios en los itinerarios escolares impulsados por la Conselleria de Educación, dirigida por Compromís, con tendencia a incrementar el peso del valenciano y a limitar el peso de la concertada. La mejora de las infraestructuras educativas, para acabar con los barracones, es una de las asignaturas pendientes.

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