HomeActualidadLa AP7 duplicará su tráfico el verano de 2020 tras la liberalización

La AP7 duplicará su tráfico el verano de 2020 tras la liberalización

Según un estudio del Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante, INECA, a seis meses no se garantiza el correcto mantenimiento y se empieza a plantear un ‘peaje blando’

Si en los últimos fines de semana ha encontrado mucho tráfico en la AP7, debe saber que esto es no es nada en comparación con las previsiones para el verano que viene, cuando según el Ministerio de Fomento, no haya peajes. Para el verano de 2020 se espera que se duplique el tráfico de la autopista que atraviesa el corredor mediterráneo, desde Tarragona a Alicante.

Según el Estudio Alternativas de Explotación de la AP-7 a su paso por la provincia de Alicante, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante, INECA, la liberación del peaje en la autopista AP7 generará un incremento medio del tráfico del 87% derivado de los viajes que actualmente se realizan por la vía convencional, la generación de nuevos viajes (por ejemplo el tráfico de camiones) y la transferencia desde otros modos de transporte.

Pero además, cotejando los datos de Fomento, referentes al tráfico en la AP7 durante los meses de verano del año pasado (Intensidad media de vehículos), puede observarse que aún con peaje, el tráfico aumenta en verano en esta vía una media del 60%. Por lo tanto, si al aumento de tráfico del verano se suma el previsto tras la liberalización, circular por la AP7 el verano que viene o cualquier puente y fin de semana de buen tiempo puede convertirse en una auténtica pesadilla.

Estas previsiones de tráfico podrían dificultar, por tanto, el acceso a algunos de los principales destinos turísticos de la Comunidad Valenciana, situados en Las Marinas y en La Safor, sobre todo en los días fuertes de la operación salida de verano. La patronal hotelera, Hosbec, ha señalado en multitud de ocasiones que estas dos comarcas son las que están peor comunicadas y tienen menos accesos y menos directos desde la AP7. Un aumento del tráfico de las dimensiones del estimado cuando se liberalice la autopista podría llegar a abarrotar las entradas y salidas a poblaciones como Benidorm, Calpe, Dénia o Xàbia, en Las Marinas, Cullera en La Ribera Baja y Gandía en La Safor.

Y no hay que perder de vista el aumento del tráfico pesado. El pasado 1 de julio, sólo con la bonificación del 50% establecida por Fomento para camionesen el tramo de la AP7 comprendido entre Peñíscola y L’Hospitalet se ha disparado un 85% el paso de estos vehículos por este tramo en un año.

Otro de los problemas derivados del aumento de circulación en general (y de los vehículos pesados en particular) es el incremento de los costes de mantenimiento, como consecuencia de un desgaste mayor de las vías. Si la Asociación Española de la Carretera (AEC) ha denunciado que a día de hoy ya hay un déficit de 7.000 millones en inversión en mantenimiento en las infraestructuras viarias en España, la liberalización de la AP7 agravará esta situación. Porque además, no habrá ingresos.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) cada vez destinan menos dinero al mantenimiento de las infraestructuras, con un crecimiento negativo acumulado del 63% entre 2008 a 2017. Esta es una de las principales quejas de la Cámara de Contratistas y de la Federación de Contratistas de la Comunidad Valenciana, en consonancia con la AEC. No sólo se construye cada vez menos sino que las infraestructuras actuales cada vez se mantienen peor. Y todos ellos ponen el acento en que tras la AP7 hay otras concesiones que está previsto que sigan el mismo camino: el 43,7% de los kilómetros de autopista vence en los próximos 4 años. Y lo que es peor, los precedentes en los últimos vencimientos de concesiones (suprimiendo peajes), han supuesto que el Estado y las comunidades autónomas tengan que asumir los gastos de gestión y mantenimiento de las autopistas revertidas, sin recibir ningún ingreso.

Tal y como señala el informe de INECA al que ha tenido acceso este diario, la liberalización supondría «la generación de un déficit superior a los 300 millones de euros en 10 años, en costes de conservación y mantenimiento». La opción «sin peaje», además, «no lograría la autosuficiencia desde los puntos de vista económico y ambiental ya que con la recaudación impositiva (hidrocarburos, circulación y matriculación) no se logra internalizar completamente estos costes, lo que, a su vez, se alejaría de las recomendaciones de la Comisión Europea recogidas en el Libro Blanco del Transporte de 2011 y en su documento de estrategia de bajas emisiones en movilidad de 2016, entre otros», según señala el informe.

A pesar de la prometida liberalización en enero de 2020 hay voces incluso dentro del propio Gobierno socialista que alertan sobre los problemas del aumento del tráfico y el incremento de los costes de mantenimiento de esta gran vía de circulación. Es por eso que ya se están valorando opciones para implantar un «peaje blando» que podría hacerse extensivo no sólo a las autopistas sino también a las autovías.

Pero, ¿quién cobraría estos peajes? Las opciones pasan por cambiar la fórmula de las concesiones para que, dentro de la colaboración público-privada, una empresa cobre el «peaje blando» y reinvierta lo que el ciudadano abone por uso en el propio mantenimiento de la vía y la modernización de sus infraestructuras; o podría estar valorándose que una nueva empresa pública sea la que cobre por circular por la AP7. Sin embargo, en este caso, los ingresos serían para el Estado y la repercusión sobre le mantenimiento de la AP7 y la Comunidad Valenciana en concreto no podría garantizarse.

Informa Erik Encinas.

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