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Juega a la consola para salvar el mundo

‘Rise of Industry’ y ‘Alba: aventura mediterránea’ forman parte de una nueva generación de videojuegos que se están haciendo hueco en el mercado gracias a su mensaje ecologista.

«Para un magnate emprendedor, cada día trae nuevas oportunidades en su búsqueda del éxito. Aprovechar las necesidades del mercado y cubrir la demanda es clave en un empresario astuto. Una industria contaminante mal situada dañará tu reputación y no tardará en convertir a tus aliados en enemigos. Pero un empresario hábil tendrá todo esto bajo control…».

¿Aspiras a ser ese magnate de los negocios con ambición de dinero y poder… pero la vida real te lo pone difícil? Entonces, la invitación a jugar de ‘Rise of Industry‘ es para ti.

‘Rise of Industry’ forma parte de una nueva generación de videojuegos que se están haciendo hueco en el mercado gracias a su mensaje ecologista. ¿Puede serlo un juego que te anima a crear un emporio industrial? Sí, porque quien asuma el reto de convertirse en empresario también deberá lidiar con los efectos de la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación de sus fábricas, que a la larga impactan en su cuenta de resultados.

La pregunta, por tanto, es si estamos ante una nueva forma de comunicar la lucha contra el cambio climático. De nuevo, la respuesta es sí, y explica en parte el auge de estos videojuegos con un discurso que se aleja totalmente del clásico matamarcianitos. «El cambio climático es uno de los principales desafíos de la sociedad del siglo XXI y, sin embargo, diversos estudios han demostrado que la manera en la que se ha comunicado hasta ahora no ha sido efectiva», explica Tania Ouariachi, profesora en Hanze University of Applied Sciences y autora de la tesis doctoral ‘La gamificación como herramienta de educomunicación estratégica en la lucha contra el cambio climático’.

La investigadora apunta a que «la transmisión unidireccional de los mensajes, la escasa contextualización, la excesiva atención a los políticos y un elevado tono negativo-alarmista provocan apatía y parálisis en lugar de motivación para tomar acción» en la lucha contra el cambio climático. Lo que permiten los videojuegos es vivir en primera persona las consecuencias en tu entorno (aunque sea simulado) de los problemas medioambientales.

«Los videojuegos cuentan una historia y transmiten un mensaje, pero en algunos casos lo que tienes delante es una pequeña simulación donde, en función de tus acciones, puedes experimentar con sus efectos, por lo que pueden ser una herramienta más visual y directa», coincide el youtuber Chiches, con un canal reconocido de videojuegos de estrategia y construcción.

Alejandro Mochi es el creador de ‘Rise of Industry’ y diseñador principal en el equipo independiente de Dapper Penguin Studios. «Quería que la gente entendiese, sin yo decirlo, que la industria contaminante es negativa», señala. De hecho, la paradoja es que el videojuego huye de un mensaje nítidamente ecologista: «Era difícil, porque si vas a saco te pueden tachar de abraza-árboles y mi objetivo era reflejar que ninguno de los extremos funciona y que hay que conseguir un equilibrio».

En su caso, «quería contar algo más complejo sobre la industria pero entretenido». Algo así como «el juego que me hubiese gustado tener hace 20 años, cuando lo que abundaba era lo sencillo y ligero del tipo mata-mata». Y aquí está otra de las claves de estos videojuegos con un mensaje más social: el nicho de mercado que se abre para historias diferentes que, por otro lado, no son a priori de consumo masivo.

«Nosotros solo hacemos videojuegos de gestión que requieren neuronas, y aun así tenemos nuestro medio millón de jugadores», bromea Mochi. «Eso sí, estos juegos con un mensaje más complejo pasan más desapercibidos justamente por eso, porque la vida ya es acelerada de por sí y la gente está hasta arriba de ansiedad. Lo último que le apetecerá a quien llega a casa a las tantas de la noche es ponerse a tomar decisiones en un videojuego. Los matamarcianitos venden por eso».

Sin embargo, Mochi reivindica el papel del juego para concienciar sobre temas sociales. «Los videojuegos son comunicación y, al igual que una película puede tener su discurso político, los videojuegos también, pues tienen un guion y una producción; a los videojuegos les puedes meter mensaje», afirma.

Chiches confirma el éxito cada vez mayor de los juegos con perspectiva medioambiental: «Los videojuegos son un reflejo del día a día y de las inquietudes de la propia audiencia que consume ese contenido. Es un tema que preocupa o que resulta de interés a esa audiencia, por lo que la industria ofrece ese contenido que conecte con esas inquietudes».

En esto se fijó David Fernández, director de arte en Ustwo Games (y responsable, por cierto, del videojuego ‘Monument Valley’ al que jugaba Frank Underwood en ‘House of Cards’). Su nueva y reciente creación es ‘Alba: una aventura mediterránea’, una historia con discurso ecologista y, sobre todo, con «un mensaje diferente y con más fondo», en palabras de su autor.

Alba: aventura mediterránea
Alba: aventura mediterránea

Alba es una niña que pasa los veranos en España con sus abuelos y, rodeada de esos paisajes mediterráneos, emprende una lucha por salvar a los animales e incluso los terrenos sobre los que un alcalde corrupto quiere construir un hotel de lujo. De la importancia de preservar la naturaleza a la denuncia de la especulación urbanística: ¿Hay cada vez más espacio para otro tipo de mensaje en los juegos?

«Queríamos un mensaje positivo, de disfrutar de la naturaleza, pero no puedes hablar de naturaleza y no hablar de sus problemas», insiste Fernández, para quien la creciente presencia de estos discursos en la oferta de títulos se debe al trabajo de estudios más pequeños e independientes. «Los videojuegos han pasado una época en la que se han hecho de masas gracias a presupuestos millonarios y equipos con centenares de personas. En los últimos años, se ha visto el resurgir de estudios más pequeños, lo que da pie a mensajes más personales, a juegos de autor».

De hecho, este creador valenciano afincado en Londres ha plasmado los recuerdos de su infancia en el videojuego. Los escenarios por los que discurren las aventuras de la niña son todo un icono de Valencia: la Albufera, el Palmar, el Saler… «La gente del equipo pronto lo vio auténtico y verosímil, algo muy difícil cuando tienes que crear un mundo de cero», dice.

Aquí reside otra de las claves de la penetración de los videojuegos verdes: la apuesta por lo local. «Mi tesis doctoral reveló que la mayoría mantienen un discurso local, mostrando ciudadanos corrientes en escenarios en los que el jugador toma decisiones en su casa, en su comunidad o en territorios para reducir los gases de efecto invernadero», constata Ouariachi.

La llamada a la acción a través de la comunidad está también detrás de ‘Eco‘, obra de Strange Loop Games. «Este juego permite a los jugadores crear su propia economía y ponerla en marcha, construir y regular su sociedad a través de las leyes y el Gobierno y proteger el medio ambiente, que se ve amenazado por cada acción», sintetiza Dennis Scholz, portavoz del estudio.

El videojuego se desarrolló a raíz de una beca de investigación junto con la Universidad de Illinois, que pretendía averiguar el impacto de los juegos en la educación medioambiental. La vertiente educativa es, de hecho, otro factor que impulsa este tipo de juegos. «Si el objetivo es llegar a la población más joven, tenemos que adaptarnos a su paradigma comunicativo, caracterizado por la interacción, la participación, la hiperconexión y el ecosistema digital», dice Ouariachi. «Los jóvenes han crecido en un mundo rodeado de internet y videojuegos así que, ¿por qué no canalizar el tiempo que dedican en estos medios para fines sociales?».

Strange Loop Games parte de la premisa de «convertir al jugador en el descubridor, el creador, el investigador». En esta línea, «los videojuegos facilitan esta relación única con el aprendizaje; el jugador es quien extrae la información del mundo, por lo que los conocimientos adquiridos de esta forma son más significativos y memorables», según el estudio.

Y un último apunte de Scholz: los videojuegos con contenido social están llamados a ganar presencia en el futuro. «Especialmente durante la actual pandemia, los juegos socializadores o con un mensaje social son muy importantes, y esto vale para una época en la que las fake news se expanden con regularidad y la gente divide cada vez más en grupos aislados y burbujas».

Jugar para salvarnos, a nosotros y al mundo.

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