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Jóvenes agricultores denuncian especulación en el campo: «Por el precio que me piden, me compro dos pisos en Castellón»

«Especulación urbanística y minifundismo» impiden a jóvenes agricultores comprar tierra en Castellón. Frente a «los 1.500 euros por tierra campa que sería un precio justo, nos piden 12.500 euros por una hanegada», denuncia el impulsor de la cooperativa Ecograu

Cuando el 64% de las parcelas agrarias de Castellón están abandonadas y mientras el Ayuntamiento trabaja para crear un Parque Agrario que preserve el cinturón verde de la ciudad, jóvenes empeñados en trabajar en la agricultura y hacer de este sector su medio de vida, se ven abocados a tener que adquirir parcelas en otros municipios de la provincia «por el altísimo precio que nos piden los dueños de tierras abandonadas».

Frente a «los 1.500 euros por tierra campa que sería un precio justo, nos piden 12.500 euros por una hanegada (830 metros cuadrados) de huerta», advierte el agricultor e impulsor de la cooperativa Ecograu, una de las muchas empresas de cultivo ecológico que pretenden crecer en el término municipal y no pueden

Según el diagnóstico encargado por la concejalía de Transición Ecológica para diseñar el Parque Agrario, 1.859 hectáreas del término están degradadas frente a 2.583 que son cultivables. Ahora bien, por parcelas, el informe revela que hay 4.988 propiedades abandonadas, frente a 3.206 productivas.

Pues, a pesar del abandono, «en Castellón es prácticamente imposible comprar tierra».«La gente no vende a la espera de una recalificación del suelo», advierte Manolo Vacas, uno de los jóvenes castellonenses inmersos en hacer de la agricultura su trabajo y medio de vida. En su caso, ha tenido que «buscar 1,5 hectáreas en Cabanes» para hacer rentable su negocio.

«Para producir se necesitan, al menos dos hectáreas (20.000 m2), explica a EL MUNDO, así que nosotros disponemos de 2 hectáreas en el Grao de Castellón y el resto, pues, las hemos encontrado en el término de Cabanes».

EL MINIFUNDISMO, OTRO PROBLEMA

Además del altísimo precio al que se enfrentan quienes están dispuestos a tomar el relevo generacional de los labradores castellonenses, el minifundismo tradicional aún complica más las cosas. De hecho, la superficie media de las fincas es de 0,4 hectáreas, en torno a 4,81 hanegadas, según constata el informe emitido por la empresa contratada para hacer una radiografía del sector con vistas al Parc Agrari.

«Complicado», pues, resulta querer llevar a las mesas productos ecológicos del entorno y, al mismo tiempo, «recuperar la biodiversidad de la huerta de la ciudad», advierte este agricultor de proximidad. Y así lo ponen de manifiesto quienes convencidos de «poder reescribir la relación de la huerta y la alimentación de Castellón» se han embarcado en la odisea de labrar la tierra y vender su producción a particulares, casa a casa.

«Con el precio que me piden por una hanegada, me podría comprar dos pisos en la zona de la UJI», afirma Vacas dolido por ver campos yermos, mientras él está dispuesto a ponerlos al máximo rendimiento, pero la superficie que necesita le supondría un «excesivo desembolso».

La friolera cifra viene acompañada del estudio encargado por el Ayuntamiento con la intención de activar el Parque Agrario, comenzando por el entorno de la Ronda Este, donde «el porcentaje de suelo degradado o en fase de degradación llega al 58% por las expectativas urbanísticas irreales a la zona».

Mientras, desde la Concejalía de Transición Ecología buscan medidas que favorezcan la recuperación de la agricultura y su comercio de proximidad. Pero quienes trabajan la tierra son escépticos. «El Ayuntamiento no tiene competencias para regular el precio de mercado, aunque sí podría obligar a los dueños a mantener limpios sus huertos». Puede que entonces aflorasen tierras a «precio justo».

El edil del área, Fernando Navarro, ha admitido los problemas recogidos por este diario. «Insiste en que debemos promover políticas para actuar, ya que el 40 % del suelo está abandonado o semiabandonado, y por otro lado, tenemos iniciativas de agroecología que tienen dificultad para el uso de la tierra».

MEDIDAS MUNICIPALES DE APOYO

  • Ordenanza. El Ayuntamiento de Castellón trabaja en la redacción de una nueva ordenanza de cesión de tierras que permita reactivar huertos abandonados, con apoyo jurídico a los propietarios y a los productores.
  • Petición a la Sareb. La Concejalía de Transición Ecológica ha anunciado que pedirá a la Sareb ( Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria) la cesión de parcelas que en el nuevo Plan General de Castellón se desclasifican y pasan a contemplarse como suelo no urbanizable protegido.
  • kilómetro 0. Desde el consistorio se pretende desarrollar plataformas de comercialización de productos agroalimentarios y de proximidad que permitan su distribución en canales cortos de venta, evitando así la figura del intermediario.
  • Más mercados. Entre las medidas para proteger la agricultura local está también el reto de aumentar la presencia de mercados de venta directa y la modificación de la ordenanza de mercados no sedentarios para reservar espacios no sedentarios par la venta de producto de Castellón.

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