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Guerra abierta entre Torra y ERC por la mala gestión de las residencias

El presidente responsabiliza a los consejeros republicanos del caos sanitario y de obstaculizar las funciones del Ejército

La crisis sanitaria por el coronavirus está desgarrando las pocas costuras que unían a JxCat y ERC en el gobierno de la Generalitat, con una guerra abierta entre las dos formaciones por la gestión de residencias de ancianos y la defensa del «confinamiento total» de Cataluña que reclama el presidente, Quim Torra.

El Covid-19 desmontó la agenda separatista, que consistía en continuar arrancando concesiones del presidente Pedro Sánchez en la «mesa de negociación bilateral» mientras preparaban su choque las elecciones catalanas, que Torra se plateaba convocar en verano u otoño según los sondeos, para dirimir qué partido ostentará la hegemonía nacionalista en Cataluña en los próximos años.

A partir del momento en el que entra en vigor el estado de alarma, el separatismo se quedó sin ese relato y optó por centrar sus esfuerzos en atacar a la «mala gestión» del Gobierno en la crisis sanitaria, insinuando incluso que los infectados y fallecidos en Cataluña se debían en buena parte por la «mala gestión» del Estado, exigiendo el cierre de las «fronteras» con el conjunto de España. Esa unidad duró apenas la primera semana de confinamiento. Hasta que el Covid-19 empezó a golpear con fuerza a Cataluña, sobre todo en las residencias de ancianos, donde han muerto más de 1.400 personas (el 38% del total de catalanes fallecidos), y cuya gestión está enfrentando a Torra y a los consejeros republicanos de Sanidad, Alba Vergés, y de Asuntos Sociales, El Homrani.

Confinado Torra en el Palau por tener algunos síntomas del Covid-19, lanzando mensajes contradictorios, basados muchos ellos en bulos de las redes sociales, y sin consensuar con los consejeros, la pugna con sus socios de ERC amenaza la integridad del Govern. Torra está derivando los graves déficits de gestión del Ejecutivo nacionalista en esta crisis a los consejeros republicanos, como hizo ayer con Vergés, sobre cuyos hombros cargó la responsabilidad de que el Govern haya vetado «por criterios técnicos» la utilización del hospital de campaña que el Guardia Civil montó en Sant Andreu de la Barca (Barcelona), con 150 camas y que está listo desde hace quince días.

VETO AL EJÉRCITO

Asimismo, Torra niega ninguna responsabilidad en la paralización durante cinco días de las actividades del Ejército de desinfección de residencias, tal como han denunciado medio centenar de ayuntamientos catalanes, y por el hecho de que en la mayoría de los casos el Govern opte por utilizar una empresa privada antes que lo haga la UME. En este sentido, señaló en una entrevista en RAC-1 al consejero de Asuntos Sociales como responsable de la crítica situación en las residencias, admitiendo que habían «descuidado» la área sociosanitaria, además de problemas de «comunicación», lo que les ha obligado a «un cambio de rumbo».

Disgustado con el papel de Homrani, tal como admitió en una entrevista en la SER, Torra se refería a que la gestión de las residencias ha pasado de Asuntos Sociales a Sanidad. Una decisión tomada, sin embargo, unilateralmente por ERC y que el vicepresidente de ERC, Pere Aragonès, le comunicó el miércoles pasado al presidente de la Generalitat. «Torra se lo encontró todo hecho, porque no tiene ni idea de cómo funcionan estas áreas», señalan fuentes del Gobierno catalán, que critican que el presidente «vaya a la suya». Los argumentos republicanos para este cambio, que busca cortar las críticas de Torra, es que «el problema en las residencias y geriátricos ha pasado a ser de atención sanitario más que de atención a la dependencia» y, por lo tanto, lo asumirán los responsables de Sanidad.

OTRAS ESCARAMUZAS

La guerra entre JxCat y ERC en los últimos días ha registrado otras pequeñas escaramuzas. El miércoles durante la comparecencia telemática de la consejera de Salud el portavoz de JxCat, Josep Riera, le preguntó si había sido «suficientemente sensible» a la hora de comunicar las cifras de muertos en Igualada, el principal foco de Covid-19 en Cataluña. Visiblemente enojada, Vergés estalló: «Alguna pregunta me ofende. ¡Ya está bien de jugar con los muertos!». Otra puya de JxCat a la consejera republicana de Sanidad la recibió de parte de la portavoz en el Congreso, Laura Borràs. «Los expertos hacía tiempo que estaban incidiendo en la prevención y quizá no se les atendió con la celeridad que hacía falta, desde Sanidad se decía que no había peligro», afirmó en una entrevista en El Periódico.

BRONCA AL CONSEJERO BUCH

El mal ambiente se ha instalado también en el seno de JxCat, donde Torra cuenta con el apoyo cerrado de portavoz, Meritxell Budó, y de la consejera de Empresa, Angels Chacón. Esta semana, en la reunión del ejecutivo, abroncó al consejero de Interior, Miquel Buch, porque a su entender, y por los comentarios que estaba recibiendo de amigos y en redes sociales, no estaba logrando que los Mossos evitaran que muchos catalanes se desplazaran a sus segundas residencias. «Se cree una suerte de general Patton», afirman fuentes del Ejecutivo sobre la actitud de Torra, quien se ha creado un gabinete de crisis con el científico estrella del separatismo, Oriol Mitjá, para tomar decisiones por su cuenta. Entre ellas la de un «confinamiento total» que Aragonès, responsable del área de Economía, rechaza.

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