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Errejón podría arrebar hasta un 48% de los votos a Podemos

El «terremoto» de la irrupción nacional de Más Madrid. El bloque de izquierda sufriría la atomización de voto en tres formaciones que le costó al centro derecha 26 escaños en las últimas generales

Los primeros compases de la precampaña de las generales del 10-N vinieron marcados ayer por la posibilidad, cada vez más cercana, de que el cofundador de los comunistas de Podemos y líder en la Asamblea de la extrema izquierda Más Madrid, Íñigo Errejón, dé el salto a la política nacional provocando una implosión en la izquierda española de imprevisibles consecuencias. El poco honroso papel desempeñado por Unidas Podemos y por el PSOE en estos 5 meses de fallidas negociaciones ha creado un masa crítica de electores de izquierda desencantados con Iglesias y Sánchez que podrían suponer un viento de popa irrepetible para Errejón a la hora de catapultar su partido al Congreso y lograr en noviembre grupo parlamentario propio.

Preguntado sobre cuál podría ser el impacto en los electorados de los partidos de izquierda de la reaparición de Errejón en la escena nacional, el sociólogo José Ramón Lorente Ferrer no duda en utilizar el término «terremoto». En su opinión el mejor predictor para vaticinar lo que podría pasar en un 10-N con Errejón como coprotagonista es volver la mirada al comportamiento de los electores madrileños en las autonómicas de Madrid del pasado mes de mayo… y las conclusiones no son muy tranquilizadoras ni para el podemita Pablo Iglesias ni para el socialista Pedro Sánchez. «En una encuesta que NC Report elaboró en abril de este mismo año, que fue la que más se pareció a los resultados que se dieron en las elecciones del mes siguiente, Más Madrid le arrebató un 48% de los votos a Podemos y un nada despreciable 13% al PSOE».

Este experto es el primero en reconocer que las extrapolaciones de voto de unas autonómicas a unos comicios a escala nacional han de ser cautas pero se da la circunstancia de que los electores madrileños votan de manera «muy homogénea» en los diversos tipos de elecciones por lo que no resultaría descabellado que sucediera algo análogo en las generales a lo que pasó en las autonómicas. Lorente Ferrer llama la atención asimismo sobre el hecho de que el 10-N podría replicarse en la izquierda lo que sucedió en la derecha el 28 de abril: una penalización significativa en numerosas circunscripciones electorales en las que el voto de la izquierda se atomizaría y haría que el PP recuperara escaños clave en toda España. El sociólogo estima que fueron 26 los que el bloque de la derecha perdió el 28-A por este motivo.

Sea como fuere es de todos conocido lo que sucedió en la Comunidad de Madrid: Podemos perdió 6 escaños y pasó a ser sexta fuerza política con un 5,56% de los sufragios frente a los 20 escaños de Más Madrid, que logró un 14,65% del voto válido. Diaz Ayuso cerró su investidura con el apoyo de Ciudadanos y de Vox y Gabilondo pasó a la oposición. Sin embargo la manera que tuvo de gestionar Íñigo Errejón las negociaciones fue muy distinta a la táctica que ha desplegado Iglesias a nivel nacional y la diferencia ha sido comentada precisamente por el propio Pedro Sánchez en una entrevista en «La Sexta»: «Errejón propuso en la Comunidad algo que parecería ciencia ficción pensando como Iglesias: dar los votos gratis a Ángel Gabilondo —candidato socialista— aunque contara con Ciudadanos para evitar que la ultraderecha tuviera influencia en el Gobierno, como ahora tiene. He visto cosas que ha dicho y ha hecho que me parecen positivas y esperanzadoras», declaró el presidente en funciones.

En cualquier caso Errejón no lo tiene fácil para lograr tener voz propia en el Congreso que se constituya tras el 10-N. Necesita lograr al menos cinco diputados y el 15% del voto en las provincias donde se presente o el 5% a nivel nacional. Para ello deberá contar con figuras de fuste en su cartel electoral y Manuela Carmena, el principal activo con el que contó en las autonómicas y municipales de mayo parece no estar muy entusiasmada al respecto. Rita Maestre y Luis Alegre podrían cumplir ese papel y no hay que perder de vista la arraigada implantación que tenía su corriente dentro de Podemos en algunas regiones, señaladamente vascongadas y Murcia. Podemos logró seis escaños por Madrid el 28-A por lo que no parece arriesgado suponer que la mitad de ellos acabara cayendo del lado de la marca nacional de Más Madrid.

Una cosa está clara, todos los colaboradores de Errejón coinciden en que la política regional solo ha sido considerada por el joven líder como un trampolín para la nacional: «Íñigo no está cómodo en Madrid, porque al final solo le llaman para hablar de la ponzoña de la política madrileña y de las imputaciones del Partido Popular, y no de propuestas de progreso. Si se hubiera conformado un gobierno progresista, no estaríamos ahora hablando de su candidatura a generales», indicaron fuentes del entorno cercano de Errejón a Ep.

Pero es en el capítulo de las confluencias donde el daño causado por este fundador de Podemos puede ser más letal para UP. En este sentido no invitan precisamente a la tranquilidad las declaraciones que ayer realizó la vicepresidenta del Gobierno valenciano y coportavoz de Compromís, Mónica Oltra, que no descartó confluir con la formación de Errejón en una «alianza amplia» que permita «no dejar huérfanos a los votantes de izquierda», contra «los nostálgicos del bipartidismo». Juntos, Compromís y la marca nacional de Errejón tendrían a su alcance la posibilidad de formar grupo parlamentario conjunto.

Informa Erik Encinas.

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