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Emprender en la España vaciada: un reto de mujeres

Una lanzadera para facilitar a las féminas la puesta en marcha de negocios en el ámbito rural

La ciudad no cubría sus necesidades. Pese a todas las posibilidades que le ofrecía Madrid, Mónica Rodríguez sentía que en la capital no podían llevar a cabo una de sus principales prioridades: formar una familia con su marido. Así, ambos decidieron trasladarse a la tierra de sus padres, Puebla de Sanabria, un pequeño municipio de la provincia de Zamora, y montar un hotel rural.

Mónica es una de las mujeres a las que apoya Ruraltivity, una lanzadera impulsada por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), que trata de promocionar y formar a mujeres que quieren emprender en el mundo rural, el más afectado por el problema de la despoblación.

Desde que esta madrileña –ahora de 47 años– se mudó a Puebla de Sanabria, han pasado ya trece. Su establecimiento se ha convertido una casa rural llamada El Pico del Fraile, pues pese a que al principio daba buenos frutos, la crisis económica provocó que tanto ella como su marido tuvieran que buscar otras ocupaciones para poder sufragar todos los gastos, de manera que ya no disponen del tiempo necesario para mantener la categoría de hotel. Aun así, su vida es mucho mejor. «Hasta ahora, la calidad de vida aquí ha sido espectacular», asegura, aunque es consciente de que vivir en la España vacia también tiene consecuencias.

Fecha de caducidad

La falta de medios es uno de los principales problemas a los que se enfrentan quienes viven en el mundo rural, sobre todo a la hora de sustentar un negocio. El tener que desplazarse a otra población en caso de necesitar visitar a un médico, por ejemplo, puede frenar a muchos clientes a la hora de elegir el destino, lamenta esta emprendedora. Y también estos motivos son los que le llevan a concienciarse de que, si la situación no cambia, su vida en el pueblo tiene fecha de caducidad: «Creo que llegará un momento en el que no podré seguir viviendo aquí porque no tendré los servicios necesarios. Además mi hijo tiene trece años, y hasta ahora estar aquí ha sido espectacular, pero cuando vaya a la universidad tendrá que irse del pueblo y ya

El poder pasar tiempo con sus hijos fue el motivo también para que Yolanda Fernández, de 47 años, dejara la capital para poner rumbo a Cogolludo, un municipio de apenas 500 habitantes de la provincia de Guadalajara. «Mi marido y yo trabajábamos todo el día, nos faltaba tiempo para cuidar a los niños. Vimos que unos amigos nuestros habían montado una casa rural en Guernica y estaban encantados, así que decidimos hacer lo mismo», relata.

Y aunque de eso hace ya 16 años, esta madrileña no ha dejado de emprender. Su pasión por la cocina, especialmente por la repostería, le llevaba a sorprender a sus huéspedes durante el desayuno con mermeladas caseras de sabores como naranja con cardamomo, pera con canela o manzana con pasas hasta que, después de que varios clientes le pidieran comprarlas y ella optara por regalarlas, decidió montar un obrador que lleva el mismo nombre que la casa rural, El Mirador.

Pese a ser conocedora de las dificultades que puede conllevar el montar un negocio, más incluso en el medio rural, el resultado ha sido positivo: «Llevamos año y medio y estamos muy sorprendidos porque está dando más beneficios el obrador que la casa rural. No pensábamos que saliera tan rápido, pero los clientes se hicieron solos», se congratula Yolanda.

La mejor decisión

Como le ocurre a Mónica, esta emprendedora también considera que su calidad de vida ha mejorado: «Si ahora tuviera que volver a Madrid por necesidad, la verdad es que lo pasaría bastante mal», reconoce. A la hora de ver crecer a sus hijos, considera que su decisión fue la más acertada. «Han tenido una libertad que en la ciudad no podrían haber tenido», concluye.

El principal objetivo de Ruraltivity es fomentar la presencia de las mujeres en el ámbito rural, pues a juicio de Teresa López, presidenta de FADEMUR, las pocas posibilidades que encuentran las féminas en los pueblos es una de las principales causas de la despoblación. «Si las mujeres no tienen oportunidadades, no encuentran servicios, y solo dificultades, se marchan. Y apartir de ahí se llega a la masculinización, que deriva en un envejecimiento de la población», analiza.

Las oportunidades laborales, considera la presidenta de FADEMUR, son fundamentales para que las mujeres no abandonen el mundo rural. «Si ellas tienen garantizada esa posibilidad de tener ingresos económicos, trabajo, un empleo que desarrollar, va a ser más sencillo que se queden en el pueblo», explica. Y esa es su intención a la hora de apoyarlas a montar sus propios negocios.

Según el informe «Despoblación, Reto Demográfico e Igualdad» del Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico, mientras que en el conjunto de España solo una de cada cinco mujeres tiene más de 65 años, en los 1.319 municipios con menos de cien habitantes, casi la mitad de las mujeres supera esta edad. Además, el informe recoge que, durante 2017, el 40% de las mujeres que abandonaron el ámbito rural tenían entre 16 y 44 años.

no creo que vuelva, solo de veraneo», lamenta.

Informa Erik Encinas

 

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