HomeActualidadEl juez del ‘procés’ vuelve a Cataluña: a la playa con cuatro escoltas y cenas vigiladas

El juez del ‘procés’ vuelve a Cataluña: a la playa con cuatro escoltas y cenas vigiladas

Pese a la amenaza de hostigamiento y los ataques separatistas, el magistrado ha pasado 10 días en la costa en compañía de su familia

El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena no ha renunciado este agosto a pasar unos días de descanso en Cataluña, donde mantiene fuertes vínculos personales y familiares y donde ha residido durante 30 años. Pese a la amenaza de hostigamiento, el magistrado no ha querido condicionar sus vacaciones y ceder al temor de escraches o amenazas, habituales desde que asumió la instrucción de la causa del ‘procés’. Eso sí, con un coste. El magistrado ha limitado al máximo sus salidas fuera del área residencial donde ha permanecido junto a su familia durante 10 días y que ya ha abandonado para trasladarse a otro destino.

Según informan fuentes jurídicas, el juez ha permanecido durante ese periodo semirrecluido en la urbanización que suele escoger en la Costa Brava. Contadas salidas a la playa o para acudir a cenas con amigos, nunca superiores a tres semanales, y siempre en compañía de cuatro escoltas. En esta ocasión, a diferencia de lo sucedido el pasado año, no se han producido incidentes.

Para evitar cualquier riesgo y siguiendo las recomendaciones de seguridad de la protección permanente asignada por el Ministerio del Interior, el magistrado se ha resignado a mantener en este periodo un perfil bajo y primar la discreción. Algo tan natural como darse un baño en el mar provoca, por ello, el despliegue de todo un sistema de planificación previa. Obliga a que solo se desplace a la playa al caer la tarde, cuando el litoral se encuentra más despejado, en el momento previo al anochecer. Y allí, trata de pasar desapercibido. A pesar de todo, le resulta imposible sustraerse a miradas y comentarios, cuentan personas de su entorno cercano.

Instructor de la causa del ‘procés’, el juez Llarena cerró ya la fase que afecta a Oriol Junqueras y otros 11 políticos catalanes pero mantiene abierta la pieza que afecta a Carles Puigdemont y el resto de huidos de la Justicia, sobre los que se mantiene orden de detención en el territorio nacional. El procedimiento se encuentra en fase latente y es previsible un impulso una vez se conozca la sentencia del ‘procés’, momento en el que se espera una reactivación de la orden europea de detención.

Desde que asumió el procedimiento, en octubre de 2017, los ataques retirados obligaron a su familia a cambiar su lugar de residencia por Madrid, abandonando su domicilio en la localidad de Sant Cugat del Vallès. A las pintadas amenazantes y ataques contra la vivienda, regada con pintura amarilla en dos ocasiones, se sumó hace ahora un año una acción de los CDR en un restaurante de Mont-ras, en Girona.

El juez fue víctima de un escrache cuando compartía una cena con amigos. A iniciativa del comité de defensa de la república (CDR) de Palafrugell, unas quince personas se dirigieron al restaurante Can Cou-Cou de la localidad, donde comían el magistrado y su mujer con otras personas. Esperaron a que salieran los asistentes y, cuando detectaron a Llarena, corearon lemas como «las calles serán siempre nuestras» mientras golpeaban su coche.

Ataques como este motivaron que Llarena se viera entonces obligado a abandonar su estancia de veraneo en Cataluña y renunciara a pasar unos días en el Pirineo, donde veraneaba desde hace años en una pequeña localidad. Decidió trasladarse a Francia. Otras amenazas sufridas han sido tuits que ubicaban su vivienda o el lugar de trabajo de la esposa del juez amenazando a ambos con que no se les permitiría ir libremente por la calle dentro de Cataluña. La Escuela Judicial, que dirigía hasta hace poco Gema Espinosa, esposa del magistrado, fue también objeto de mensajes similares.

Acciones de Arran

Arran ha insistido en varias ocasiones en comunicados en que tiene intención de señalarle y responder a su “represión” todas las veces que haga falta. Cumpliendo esa amenaza, atacó el pasado marzo el domicilio de Sant Cugat del Vallès, donde aún reside uno de los hijos del magistrado. Amaneció con la leyenda «Llarena FDP», siglas de ‘fill fe puta’. El mensaje aparecía en dos colores, de modo que quedaba resaltada la primera parte del apellido, ‘Llar’, en amarillo. La palabra significa casa en catalán.

No era la primera vez que sucedía algo similar. La organización independentista vinculada a la CUP pintó en noviembre de amarillo la entrada y lo publicitó en un vídeo en sus redes sociales. Los continuos ataques a propiedades del magistrado o personas de su entorno provocaron que Interior le dotara de escolta hace unos meses. La organización había realizado acciones similares frente a la casa de Llarena en Das (Girona), con pintadas en el asfalto en las que le acusaban de «fascista».

Informa Erik Encinas.

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