HomeActualidadEl CNI vigila las falsas embajadas catalanas, pero el Gobierno de la nación no las cierra

El CNI vigila las falsas embajadas catalanas, pero el Gobierno de la nación no las cierra

El seguimiento continuo de la actividad de las falsas embajadas se ha intensificado en los últimos meses y así lo ha reconocido el Ministerio de Asuntos Exteriores, no obstante, el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez no ha cerrado ninguna por el momento

Las falsas embajadas catalanas cuestan decenas de millones de euros y sirven como agencia de colocación para los separatistas. Desde hace unos meses, los servicios secretos españoles (CNI) investigan de cerca la actividad de las oficinas en el extranjero de la Generalitat de Cataluña para constatar las evidencias e intentar frenar la propaganda hispanófoba y antiEspaña de los secesionistas en el extranjero. Sin embargo, el Gobierno de la nación, liderado por el presidente en funciones, Pedro Sánchez, se ha negado hasta la fecha a cerrar estos complejos con costes astronómicos para el erario público de España.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha admitido que su cometido es «vigilar de cerca» cualquier actividad que pretenda menoscabar la imagen de España y cualquier intento de impulsar el proyecto independentista del Gobierno de Cataluña y, por tanto, la acción de las llamadas «embajadas» catalanas.

Así lo ha reconocido un portavoz de Exteriores que rehúsa hacer comentarios acerca de procesos judiciales en curso y critica la filtración de las informaciones adelantadas por TV3 y eldiario.es, que aseguran que el Gobierno maneja información reservada sobre la actividad de las «embajadas» de la Generalitat de Catalunya en al menos tres países europeos.

«Es cometido de este Ministerio detectar el uso indebido de fondos y recursos públicos para menoscabar la imagen de España e intentar consumar el proyecto separatista», ha asegurado por medio de una nota el portavoz de Exteriores, Amador Sánchez-Rico.

Los documentos publicados serían parte de los incluidos por la Abogacía del Estado en su solicitud al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya para que paralice la actividad de las delegaciones del Gobierno catalán en Alemania, Reino Unido y Suiza, países donde se ha recabado la información para elaborar los «puntos de situación».

El Ministerio de Exteriores no ha querido entrar a «hacer comentarios acerca de procesos judiciales en curso y menos todavía informaciones relacionadas con documentación reservada de nuestras embajadas que nunca debieron haberse filtrado».

No obstante, subraya que es parte de su cometido «vigilar de cerca» cualquier actividad que pretenda «menoscabar la imagen de España en el exterior y, en particular, todas aquellas cuyo fin sea llevar a término el proyecto independentista del Govern de Cataluña».

Exteriores «debe evitar a toda costa que se siga produciendo bajo falsos pretextos» este uso indebido de los recursos públicos, tal y como sucede en «algunas delegaciones del Gobierno catalán en el exterior».

Entre la documentación que publican TV3 y eldiario.es hay «mensajes confidenciales» de miembros del Gobierno catalán o del líder de ERC, Oriol Junqueras, que se encuentra en prisión, a las delegaciones de la Generalitat en el exterior.

En uno de estos documentos, elaborados supuestamente por personal de las embajadas de Reino Unido, Suiza y Alemania, se alerta de que las delegaciones de la Generalitat en el exterior tenían instrucciones de Junqueras para contactar con representantes de las congregaciones eclesiásticas en esos países para obtener el apoyo de la Iglesia y mejorar la situación de los políticos presos.

En otro escrito se detallan las reuniones, contactos e instrucciones al delegado de la Generalitat en Londres, Sergi Marcén, tras una reunión que mantuvo el conseller de Acción Exterior, Alfred Bosch, con la presidenta de la Asamblea Nacional de Gales, Elin Jones, el 14 de diciembre del año pasado.

Cataluña no es un país, forma parte de España, y lo que intenta combartirse son chiringuitos separatistas para aumentar la realidad paralela, por ello tras conocerse esta información el conseller separatista Bosch ha escrito en Twitter: «¿Espiar a rivales políticos?. Esto tiene un nombre, Josep Borrell, y se llama guerra sucia. Un auténtico #BorrellGate».

Por su parte, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, ha considerado en la misma red social que «Borrell, que hace tiempo que debería haber dimitido, ha utilizado las cloacas del Estado, como Fernández Díaz, para espiar la acción exterior del Govern y de parlamentarios europeos».

«Y pensar que en sus manos tendrá la diplomacia europea… ¡qué escándalo democrático! #BorrellGate», concluye el mensaje de Pere Aragonès.

Informa Erik Encinas.

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