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El agresor de una concejala en Pamplona es un batasuno que no condenaba a ETA

El edil de Bildu que zarandeó a una concejala de Navarra Suma por no permitir una ikurriña es el mismo batasuno que denigró a Tomás Caballero cuando fue asesinado por ETA.

Se llama Joxe Abaurrea, es concejal de Bildu en Pamplona y esta semana se ha hecho célebremente famoso por agredir a una edil de Navarra Suma, Carmen Alba, que trató de evitar que la ikurriña ondeara en la fachada del Ayuntamiento con motivo del chupinazo de los Sanfermines.

La concejala, que simplemente intentaba que se respetara la ley y no se publicitara en sede institucional una enseña incompatible con la normativa, dice estar llena de hematomas tras el violento forcejeo con su compañero de Corporación, y ha presentado ya la correspondiente denuncia para calibrar si los hechos son constitutivos de falta o delito.

Pero hay algo más que lo explica todo, tal y como ha podido reconstruir ESdiarioinvestigando la trayectoria de Abaurrea, mano derecha del alcalde de Pamplona entre 2015 y 2019, el también miembro de Bildu Joseba Asirón.

No es una cara nueva en Pamplona. Todo lo contrario. Tiene un amplio historial que casi nadie recuerda pero explica muy bien su reacción en el chupinazo. Es un batasuno pata negra, y un episodio terrible de hace 21 años lo refleja con enorme crueldad.

El Miguel Ángel Blanco navarro

Corría el 6 de mayo de 1998 cuando un concejal mítico del consistorio pamplonés, Tomás Caballero (UPN), era abatido por dos pistoleros de ETA: tres disparos a traición en la cabeza y el edil, muy querido y conocido, quedó malherido y desangrándose hasta morir a diez metros de su casa. Iba sin escolta, nunca la pidió ni la quiso.

Con Pamplona entera conmocionada, miles de personas salieron a la calle a condenar la barbaridad y el Ayuntamiento, en apenas cuatro horas, celebró un pleno de repulsa y homenaje. Allí acudieron casi todos los ediles, pero no para hacer lo mismo. Un joven Abaurrea se personó, en nombre directamente de Batasuna, pero no para mostrar precisamente condolencias ni para condenar una salvajada que acabó con la vida de alguien al que veía a diario.

Se negó, en rotundo, y en aquella sesión plenaria la Batasuna dura evidenció su cercanía a la línea más dura  de ETA solo unos días después de señalar a la víctima: Caballero, un antifranquista conocido en los años de la Dictadura, había mirado a los ojos a los ediles batasunos para pedirles que condenaran de una vez el terrorismo. Hay quien dice que fue esa frase la que le puso en la diana y finalmente le costó la vida.

Todo ello lo vivió impasible Abaurrea, insensible a la ola de rechazo que generó en toda Navarra un atentado que se vivió allí como el de Miguel Ángel Blanco. Y poco cambió 20 años después cuando, ya al lado de Ausirón como concejal de Gobierno, se permitió llamar «franquistas» a los concejales de la oposición, a esa misma UPN que ahora gobierna la capital forar junto a PP y Cs bajo el paraguas de Navarra Suma.

Entre insultos

El político que miró para otro lado en el atentado contra Caballero, el mismo que zarandeó hace una semana a la concejala y exdelegada del Gobierno en la Comunidad, Carmen Alba, se permitía despreciar entre insultos al grupo de la oposición.

Pero recibió una respuesta que, con ETA aún activa, quizá hubiera puesto en la mirilla a su autor, el heredero de Tomás Caballero, de nombre Fermín Alonso. Fue en abril de 2018 y su réplica vuelve a estar de actualidad:

«A mí me puede llamar nazi o franquista, lo que quiera, lo que no le toleraré jamás, jamás, es que relacione ni mínimamente a mi partido con el franquismo. ¿Porque sabe usted quién era antifranquista? ¿Sabe usted quién peleó contra el franquismo? Tomás Caballero. Y no lo mató el franquismo. Y usted, cuando lo mataron, a ese antifranquista, hizo lo que hizo. O mejor dicho, no hizo lo que debería haber hecho. Y ese es un papelón que quedará para siempre en las actas. Es algo que le inhabilita para darnos lecciones de memoria histórica o de dignidad jamás en este salón de plenos».

Informa Erik Encinas.

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