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EE.UU. lanza una alerta de seguridad por el alza de ataques sexuales en España

EE.UU. lanza una alerta de seguridad por el alza de ataques sexuales en España

La Embajada reclama una mejora en el abordaje de la denuncia y la atención médico-jurídico que se presta a las víctimas: «Aquí se las cuestiona y menosprecia»

Desde las diez de la noche de este lunes 3 de febrero, Estados Unidos tiene activa una alerta de seguridad que ha lanzado a sus ciudadanos que viajen a España. Se ha detectado en suelo español un «problema creciente» que tiene a la Embajada estadounidense en nuestro país sumamente preocupada: el repunte de ataques sexuales a mujeres, porque el 100% de las denuncias, aseguran sus responsables, son femeninas. Según los representantes diplomáticos de EE.UU. en nuestro país, las autoridades españolas les han reconocido el «alza importante de delitos sexuales», que no atañe solamente a mujeres norteamericanas, sino a mujeres «en general».

Pone voz y rostro al enojo que tiene el Gobierno norteamericano Ben Ziff, ministro consejero de la Embajada de EE.UU., situada en la calle Serrano de Madrid. En el corazón de la capital, Ziff expone el incremento de denuncias y quejas interpuestas por sus ciudadanas ante este organismo. «En todo 2019 fueron 34 denuncias en total; en el último mes ya llevamos seis», asegura Ziff, una cifra que consideran inadmisible, advierte.

El flujo de estudiantes norteamericanos que llegan a España crece cada año y suman ya 32.000

En todas esas denuncias, un denominador común: preguntas del tipo: «¿habías bebido, estabas borracha, has consumido algún tipo de sustancia, te ha pasado de verdad, esto te ha sucedido alguna vez en el pasado, qué cantidad de alcohol habías ingerido, cómo ibas vestida, conocías a tu agresor con anterioridad…?», dirigidas por agentes y abogados españoles a las mujeres. Y, entre todas, la que más enerva a las autoridades norteamericanas: «¿Tienes seguro de violación?». Este cuestionario busca «caracterizar»a la víctima de una forma que en Estados Unidos ya se ha superado, aduce. «La víctima no tiene la culpa, la tiene el violador. Y este debe ser el punto de partida. Aquí en España se empieza desde la duda».

Tres jóvenes de Ohio

La espita que parece haber disparado este aviso de seguridad es la denuncia de tres hermanas de Ohio contra tres jóvenes afganos en la ciudad de Murcia la pasada Nochevieja. El caso trasciende este aviso de seguridad, aunque Ziff no quiere circunscribirlo a este asunto. Tras los hechos objeto de denuncia, se publicó que las tres mujeres oriundas del estado de Virginia Occidental tenían un seguro compensatorio de 50.000 euros en caso de violación. Sin aludir a él, el diplomático de alto rango de la Embajada estadounidense va al meollo: «El tema no es solo el dato de ataques y acoso sexuales, sino el trato que se les da a las ciudadanas norteamericanas después del asalto. Cómo tratan las Fuerzas del Orden y la Justicia (no solo los policías, sino todos los funcionarios en contacto con las víctimas) a las mujeres después del crimen y también en el proceso de denuncia».

Según avisa a sus compatriotas la Embajada, aquí se les va a otorgar un trato por parte de las autoridades «diferente» respecto al que se les daría en su país de origen. «Hay una tendencia muy preocupante, y en bastantes casos por parte de las autoridades, de intentar disuadir a la mujer de que ponga una denuncia y menospreciar a la víctima. En un caso de robo o hurto no te harían ese tipo de preguntas; por ejemplo, solamente te las hacen en casos sexuales. No tienen nada que ver con el trato que se le debe porporcionar a una víctima», reprueba el ministro consejero de EE.UU.

Ziff pone ejemplos que asombran: «Hay casos de víctimas que han llegado a los hospitales y no las han tratado. Una mujer llegó ensangrentada a una comisaría y no querían tomarle la denuncia. Es preocupante que el tema de la violencia sexual se está tomando a la ligera en algunos sectores» en España. «Sabemos el trauma que pasa cualquier mujer, y ninguna de ellas denuncia una violación sexual a la ligera; es traumático, horroroso, y pensar que lo hacen para cobrar un seguro de violación no es más que un bulo. Se lo están inventando, además; no existe tal seguro de violación».

Del lado español, según el diplomático, la primera barrera que encuentran sus conciudadanas es la idiomática. «Las extranjeras son más vulnerables, no hablan español y muchas veces ni en las comisarías, ni en el teléfono 112, hay traductores. No se les proporcionan los medios para tratar el caso de forma seria, moderna y adecuada. No hay un trato consistente en toda España. Unos hospitales las tratan bien, otras no. Haría falta una especie de reglamento, algún tipo de proceso uniforme que trate a todas las víctimas mejor. Es un crimen horrible y España tiene un gran margen de mejora», apunta.

Tampoco se explica a esas mujeres, siempre según el diplomático, «lo que significa un juez de oficio o un abogado. En Estados Unidos interponen la denuncia y ya está; aquí no entienden por qué tienen que volver a revivir su trauma y tener que ratificar su denuncia presencialmente», contrapone. Entre las grandes diferencias que existen en los procesos de denuncia de un asalto sexual entre ambos países está la necesidad de contratar aquí un abogado particular (con el sobrecoste económico para la víctima que ello acarrera) o que aquí no se permite la ayuda de herramientas tecnológicas a la vanguardia, como la videoconferencia.

«Es innecesario que una mujer violada tenga que ratificar su denuncia presencialmente y no por videoconferencia»

Ziff, que huye de la palabra «atrasado» para referirse al proceso jurídico y la metodología empleada por las Fuerzas del Orden en España, sí es elocuente cuando habla de que en Estados Unidos, veinte años atrás, tampoco se escuchaba a la víctima como debía, no se tomaba tan en serio esta problemática de la agresión sexual a la mujer. El MeToo y otros movimientos han hecho que la víctima sea la prioridad, mientas que a su juicio España todavía «revictimiza» a las denunciantes.

Al ser interpelado por las españolas que viajan a Estados Unidos y denuncian ser atacadas, Ben Ziff alega que en su país «hay un proceso más formal y estandarizado que se aplica en todos los casos de violencia sexual».

Tres millones de turistas

España es el segundo destino internacional (solo por detrás de Francia) al que se dirige un mayor número de ciudadanos estadounidenses. El flujo anual es de unos tres millones de turistas y 32.000 estudiantes. Las relaciones diplomáticas con España son, inciden en la Embajada en Madrid, «excelentes» y esa afluencia de estadounidenses sigue creciendo año tras año. Pero se están notando las «carencias de seguridad» hacia sus alumnos, incluso, en algún programa de intercambio de estudiantes específico, apuntan las mismas fuentes, que no circunscriben esta problemática a un lugar concreto de España, aunque el mayor volumen de personas (y en paralelo de denuncias) recalan en Madrid.

Entre las «precauciones» que Estados Unidos dirige a sus compatriotas contra una agresión sexual durante su estancia en España se incluyen las recomendaciones de que beban responsablemente, puesto que, aclara Ziff, «es nuestro deber como Gobierno avisar a nuestros conciudadanos de que no se hagan más vulnerables y el alcohol les hace». También aconseja que siempre vayan acompañados de un familiar o un amigo; y que llamen al 112 en caso de asalto. La Embajada y el Consulado General ponen a su disposición una lista de abogados de habla inglesa. Consideran que España cae en el abandono burocrático de sus visitantes.

 

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