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InicioActualidad«Cómo has podido caer tan bajo, Julen» y otros tuits incendiarios: los abogados recuerdan que la libertad de expresión «no es una barra libre»

«Cómo has podido caer tan bajo, Julen» y otros tuits incendiarios: los abogados recuerdan que la libertad de expresión «no es una barra libre»

Los abogados expertos en nuevas tecnologías apoyan la pena de 18 meses de prisión por un delito contra la integridad moral solicitada por la Fiscalía para el poeta Camilo de Ory

Cuando se conoció la noticia de que un niño de 2 años había caído el pasado enero en un pozo en Totalán (Málaga) el país se paralizó, salvo Twitter. Allí llovieron las muestras de afecto, ánimo y condolencias (cuando tras 13 días de labores el cuerpo del niño fue finalmente hallado), pero también asomó el costado más peligroso de la red social: bulos, rápidamente desmentidos por la Policía y la Guardia Civil, así como tuits considerados « ofensivos» por la Justicia. Es el caso de los mensajes que en su cuenta de Twitter publicó el poeta de 49 años, Camilo de Ory (familiar del también poeta, el encumbrado gaditano Carlos Edmundo de Ory).

La Fiscalía Provincial de Madrid dio a conocer ayer su petición para este tuitero de 18 meses de prisión por sus mensajes «humillantes», «con evidente ánimo burlesco» y «claramente despreciativos hacia la dramática situación que estaba viviendo el menor y sus progenitores». El Ministerio Público acusa a De Ory de un delito contra la integridad moral, tipificado en el artículo 173 del Código Penal, que se castiga con cárcel de seis meses a dos años a quien «infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral».

«Julen el espermatozoide de Dios»; «Julen es el «se ha quedado el condón dentro» de la geología»; «solo falta que un meteorito caiga en el agujero de Julen» son algunos de los mensajes que publicó De Ory durante el rescate y después de hallarse el cuerpo del pequeño. Del mismo delito (además del de odio) se les acusa a una mujer vasca de 36 años, a un joven de San Baudilio de Llobregat de 19 y a otro de 24 de Valencia contra Adrián Hinojosa, el niño de 8 años aficionado a los toros que murió enfermo de cáncer. «Patético es que defendéis a un niño que prefiere matar a un animal, ojalá el Adrián mate a vuestra madre y se muera», dijo uno de ellos, contra quien se celebrará un juicio el próximo 16 de septiembre.

Aunque según la ley vigente, las penas de prisión inferiores a 24 meses no conllevan la privación de libertad (si no hay antecedentes), la petición de la Fiscalía no le parece excesiva al abogado penalista Carlos Maroto: «La cárcel no es exagerada si se llega a esos límites, un tuitero debe saber lo que maneja en sus manos, como el policía, un arma. Sería exagerado si el comentario se hace en una tertulia con diez personas, que no es lo mismo que publicarlo en las redes donde tiene una repercusión enorme, depende la divulgación del comentario», explica. Recuerda que la libertad de expresión es un derecho fundamental, como los que emanan de la dignidad, pero cuando «de manera injusta uno invade al otro debe haber un límite y un reproche jurídico». «No puede haber barra libre, eso no es libertad de expresión», añade.

Manuel Merino, abogado de la Asociación Nacional de Afectados por Internet y Nuevas Tecnologías va más allá y señala que «la dignidad de la persona es la base de los derechos fundamentales y prima sobre la libertad de expresión». Sin embargo, asegura que «nadie va a ir a la cárcel en España por expresar su opinión en Internet aunque sea lesiva a la dignidad de la persona». Respecto al caso de Ory, señala que «hay que valorar si esos comentarios forman parte de un humor negro y prima la libertad de expresión o la voluntad del autor es humillar, vejar a una persona». Por ejemplo, el Tribunal Supremo absolvió a la tuitera Cassandra Vera del delito de humillación a las víctimas del terrorismo por sus mensajes sobre Carrero Blanco, a quien ETA asesinó en 1973. Aunque el Supremo entendió que sus comentarios eran reprochables social y moralmente descartó la sanción penal.

Merino cree que en el caso de Ory, «si el juez entiende que no hay delito quedará abierta la vía civil por daños al honor, tal como hizo la mujer de Víctor Barrio», el torero que sufrió una cornada en la plaza de toros de Teruel y cuya muerte fue celebrada por algunos usuarios en Twitter.

Laura Davara, letrada experta en tecnologías de información y comunicación coincide con Maroto en que hay que ser consciente del uso que se hace de las redes: «Es una herramienta estupenda, pero la comparo con un coche: si lo usas bien es útil pero si no, puedes matar a alguien y causar enormes daños. Si una persona usa las redes para atentar contra la dignidad tiene que ser castigado». Aún así, matiza que este «no debe ser desproporcionado. Evidentemente, no es lo mismo una pena para un asesino que para alguien que escribe un tuit».

«Llevamos un censor dentro»

Borja Adsuara, abogado experto en derecho digital recuerda que la libertad de expresión tiene unos límites y apunta que «desear un mal no es un delito pero sí puede llegar a serlo la conducta demenosprecio y humillación pública». Aún así, apunta que la libertad de expresión «debe combatirse con libertad de expresión». Adsuara critica que muchas veces sucede lo contrario: «La reacción de la gente es linchar, lo que termina siendo peor que lo que se critica porque acaba en amenazas. Los excesos de otros no deben callarnos. Al final, parece que todos llevamos un censor dentro».

Informa Erik Encinas.

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