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Benidorm de capital turística a ciudad fantasma

El municipio cierra una quincena con el 0% de ocupación por primera vez desde su cambio de modelo productivo en los años 50. La patronal avisa de que la falta de medidas concretas para el sector estrangulará la recuperación

Benidorm, capital turística de la Costa Blanca, cuarta ciudad de España en número de pernoctaciones. Una localidad con menos de 70.000 habitantes censados que reúne cada verano a más de 300.000, la mitad de ellos extranjeros y principalmente británicos. Benidorm es desde hace más de seis décadas un municipio diseñado por y para su industria turística, con 113 hoteles y 36.530 camas. Y por primera vez desde que dejase de ser un pequeño pueblo pesquero, acaba de cerrar una quincena con un 0% de sus camas ocupadas.

Las imágenes que se distribuyeron durante los primeros días tras declararse el estado de emergencia, con bares llenos de extranjeros, son ya cosa el del pasado: las avenidas permanecen desiertas, los restaurantes cerrados y sus más de seis kilómetros de playa acordonados. Lo único que ha quedado es un pueblo que lucha contra el coronavirus con sus escasos recursos, como demuestra que el hospital comarcal, situado en La Vila, esté colapsado y se haya empezado a derivar pacientes a la privada.

El estado de alerta decretado por el Gobierno de España ha supuesto el fin de toda actividad económica no esencial. En el caso del turismo, los hoteles valencianos se adelantaron una semana a que el Ejecutivo obligase al cierre y empezó a evacuar a los visitantes a mediados de marzo, cuando la patronal hotelera de Benidorm, Hosbec, recomendó a sus más de 200 asociados por toda la región que cesasen toda actividad al considerarla incompatible con la cuarentena. El endurecimiento de las medidas siempre ha sido vista con buenos ojos por los empresarios turísticos «siempre y cuando sean eficaces», es decir, si con ello se adelanta el periodo de recuperación y la industria no se ve obligada a tirar por la borda la campaña de verano, su principal periodo de facturación.

El problema con el que se han topado las empresas es que tienen serias dudas de tener el músculo suficiente como para aguantar un confinamiento prolongado, algo que se ve agravado, según opinan, por la «ausencia de medidas efectivas desde el Gobierno» para asegurar el mantenimiento de sus negocios. Todo esto se resume en el párrafo central del comunicado que Hosbec envió valorando las medidas económicas del Gobierno: «Lo que nos ha costado 60 años de construcción, de ilusión, de inversión y de compromiso se puede tirar por la borda en apenas 30 días por decisiones estratégicas equivocadas. Hemos construido un sector fuerte, pero si no dejan de ponernos peso encima, estas columnas de la sociedad que son las empresas y que ya están resquebrajadas van a romperse definitivamente. Y no podemos dejar que ocurra». 

La secretaria general de la patronal, Nuria Montes, cree que existe una relación directa entre «la falta de experiencia en empresas de los políticos» y las medidas que han adoptado: «No son realistas y muchas no tienen en cuenta las particularidades de cada sector, mucho menos del turístico». Montes pone como ejemplo el confinamiento obligatorio hasta el 9 de abril con un «permiso retribuido recuperable» que, en la práctica, supone que las empresas siguen pagando el sueldo a sus empleados pero éstos en teoría se lo tienen que devolver en días. «Es necesario que haya una mayor flexibilidad. No todos pueden canjear estos permisos por horas». Las peticiones de los empresarios hoteleros están condensadas en un paquete de medidas que se publicaron la semana pasada y que, básicamente, pasan por acometer una revolución fiscal que bonifique a las empresas en prácticamente todas las tasas e impuestos a lo largo de este ejercicio.

Además del parón económico existe una preocupación de cómo se saldrá de esta crisis. El turismo es una industria exportadora, y todo parece indicar que algunos de los principales mercados en los que opera, como Reino Unido, permanecerán vetados durante meses después de que la emergencia sanitaria remita en España. Eso, en el caso de la Comunidad Valenciana, supone un balance de 2,8 millones de visitantes menos (los británicos que recibió en 2019) con un agujero de casi 2.500 millones de euros. Lo mismo se puede aplicar a países como Italia, muy importante para Valencia ciudad, o a Francia y Bélgica, con también un importante volumen de clientes cada año en la región. ¿Hay margen para el optimismo? Un reciente informe de la Deloitte indica que el sector de los viajes y hoteles será el que más lentamente se recuperará de esta crisis, algo de lo que los empresarios dicen tener «asumido». «Lo importante es no dejar a nadie atrás».

CON UN OJO PUESTO EN EL MERCADO NACIONAL

El cierre de fronteras y los diferentes niveles de respuesta internacional auguran una caída de la rentabilidad

Prácticamente todos los indicadores muestran que el sector turístico será el que más tarde se recupere de la crisis económica desatada por el coronavirus. Principalmente porque uno de los dos mercados de los que se nutre, el extranjero, no parece que se vaya a abrir de golpe cuando acabe el confinamiento. Las distintas velocidades con la que los países han reaccionado ante la emergencia sanitaria aconsejan precaución a la hora de abrir las fronteras, una realidad de la que los hoteleros son muy consientes.

Así, y aunque haya operadores británicos que estén diseñando sus estrategias con el ojo puesto en junio (Jet2 reprograma sus operaciones a partir del día 17 de ese mes), lo cierto es que parece que el gran salvador del turismo será el mercado nacional, y que las empresas tendrán que sacrificar una parte importante de la rentabilidad que han ganado en los últimos años de coyuntura internacional favorable, cuando destinos como Egipto o Turquía permanecían prácticamente cerrados por su inseguridad.

Es por esto que los hoteles reclamarán a las administraciones modificaciones presupuestarias que tengan en cuenta las particularidades del nuevo escenario que se abra, así como que extiendan las medidas especiales a empresas más allá del periodo que dure el confinamiento. En este sentido Hosbec ya ha lanzado la propuesta de recuperar el Imserso que no se ejecutó a principios de año, y que supone unos 125.000 paquetes, un millón de pernoctaciones y 25 millones de euros de facturación solo en la Comunidad Valenciana, para que la industria vuelva a pleno rendimiento.

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